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jueves, 18 de noviembre de 2010

Hoja postrera

Esta foto fue tomada del blog Cosas de Jota.

Fragmento de "La ruta de su evasión"
de Yolanda Oreamuno


"Siempre queda en algún árbol una hoja postrera, prendida a la rama por un milagro de resistencia inexplicable, y todas las mañanas, al pasar, formulamos una despedida porque tememos no encontrarla allí al día siguiente. Es tan frágil su aspecto, descomedida su posición, muerto su color, que no podemos explicarnos por cuál fenómeno se mantiene en su sitio invulnerable al viento, la escarcha y el frío. Simboliza el recuerdo borroso de lo que fuera en primavera y verano el ropaje del árbol; es la manifestación única de su antigua forma; la rúbrica de su linaje, el síntoma de su especie. Pese a todo lo precario que esa hoja solitaria representa, en su humildad, en su indefensión, tiene un noble elemento de fortaleza.

Cada mañana la buscamos para comprobar en su delicado tallo o en el contorno de su cuerpecillo aterido los efectos de la intemperie, y repetimos la nostálgica despedida. Pero al verla de nuevo, inalterable y sola, nos preguntamos sobresaltados si resistirá todo el invierno allí. Tanta tenacidad anónima despierta en nosotros cierto elemento de sospecha ¿por qué resiste?, ¿irá a permanecer a pesar de todo?, ¿para qué su inmutabilidad?, y nos vamos acostumbrando a su presencia en el árbol frente a nuestra casa. Lentamente, con la familiaridad de lo inevitable, olvidamos la hoja fiel. Una mañana cualquiera ya no levantamos la cabeza para buscarla, ni nos despedimos de ella hasta nunca. Ha entrado a formar parte del paisaje inalterable, de ese paisaje permanente más allá de las estaciones y las temperaturas. Y muchos días después, casi sin pensar en ella, echamos una mirada descuidada que nos revela su ausencia. Se fue con el viento. Ya no está. Se fue sin despedida, sin adiós y sin lágrima. Tampoco dejó recuerdo. Simplemente se fue".

sábado, 13 de febrero de 2010

Anaïs Nin contándose a sí misma


El retrato es de John Pearson.


“Yo soy todas las mujeres de mis novelas, pero además soy otra mujer que no aparece en ellas. He tenido que escribir. He tenido que escribir sesenta volúmenes de mi diario, hasta este momento, para poder contar algo en mi vida. Al igual que Oscar Wilde, en mi obra sólo puedo volcar mi arte, y en mi vida, mi genio. Mi vida es imposible contarla. Cambio con el transcurso de los días, cambian mis designios, mis conceptos, mis interpretaciones. Soy una serie de estados de ánimo y de sensaciones. Interpreto un millar de papeles. Y lloro cuando descubro que otros los interpretan por mí. Desconozco mi yo verdadero. Mi obra es meramente un extracto de esa vasta y profunda aventura. Creo un mito y una leyenda, una mentira, un cuento de hadas, un mundo mágico, y al propio tiempo creo otro universo que se desmorona diariamente y me hace que me sienta como si siguiese los pasos de Virginia Woolf. He intentado no ser neurótica ni romántica ni destructiva sino, quizá, todas y cada una de esas cosas disfrazadas.

Es imposible que me hagan un retrato a causa de mi movilidad. No soy fotogénica a causa de mi movilidad. La paz, la serenidad y la integración son algo desconocido para mí. Mi clima habitual es la ansiedad. Escribo del mismo modo que respiro, de una manera natural, fluida, espontánea, bajo el impulso de un aluvión que me desborda, pero no como un sustituto de la vida. Me interesan más los seres humanos que la literatura; tengo más interés en hacer el amor que en escribir; me interesa más vivir que emborronar papeles. Me interesa más llegar a ser una obra de arte que crearla. Soy más interesante que lo que escribo. En relación con las demás cosas, yo estoy mejor dotada. No confío en mí misma y, en cambio, tengo una gran confianza en los demás. El amor me es más necesario que los alimentos. Incurro en deslices y errores, y a menudo desearía estar muerta. Al salir del fuego es probablemente cuando adquiero una apariencia más diáfana. Siempre penetro en el fuego y, al salir de él, estoy mucho más viva. (…)

Escribí, viví y amé como Don Quijote, y el día de mi muerte diré: “Disculpadme, todo fue un sueño”. Y entonces, ojalá encuentre a alguien que me replique: “No lo creas; todo fue verdadero, absolutamente verdadero”.

(En “Introducción” de AFRODISIACO, textos eróticos de Anaïs Nin, con ilustraciones de John Boyce, publicado por Aymá Editora en 1979. Traducción de Jordi Arbonès)

sábado, 2 de enero de 2010

Del Mar de los Libros, 2009.


A principos del año pasado publiqué una lista de los libros por los que recordaba haber navegado durante el 2008. Un amigo me aseguró que no era posible que solamente hubiera leído lo que recordaba, así que este año ambos llevamos una lista más detallada. Muy poco de lo que leí realmente me gusto, así que lo marco el otro color. Los personajes femeninos de Toni Morrison me cautivaro, al igual que las historias dominicanas de Junot Díaz y de Vargas Llosa, también disfruté mucho a Pereira, el de Tabuchi.



"The pollen room", Zoe Jenny.

"Delirio", Laura Restrepo.

"La maravillosa vida breve de Oscar Wao", Junot Díaz.

"El corazon del silencio", Tatina Lobo.

"Finales aparentes", Warren Ulloa.

"Los Salvajes", Jessica Clark Cohen.

"Reconciliación: Islam, democrácia, y occidente", Benazir Bhutto.

"Las luces el desierto", Marlo Morgan.
"La mujer multiorgazmica", M. Chia y R. Carlton.

"Corazón de tinta", Cornelia Funke.
"Sula", Toni Morrison.

"Cuentos de mujeres", Mansfield, Alcot y otras.

"Ziryab", Jesús Greus.

"La canción de Salomón", Toni Morrison.

"Candelaria del azar", Tatiana Lobo.

"Les printemps de ce monde", Chistian Signol.

"El señor de los ladrones", Cornelia Funke.

"Raphaela", Ricardo Pasos Marciniaq.

"La emperatriz del sol", Indu Sundance.

"El nudo", Rodrigo Soto.

"Tokio Blues", Haruki Murakami.

"Sostiene Pereira", Antonio Tabuchi.

"El diablo sabe mi nombre", Jacinta Escudos.

"Viajero que huye", Uriel Quesada.

"El gato de si mismo", Uriel Quesada.

"Te llevare en los ojos", Rodolfo Arias Formoso.

"Valle Alto", Yolanda Oreamuno.

"Ojos azules", Toni Morrison.

"Mujeres forjadoras del pensamiento costarricense", Grace Prada ortiz.

"Mi mujer y mi monte", Georges Vidal.

"Relato de un naufrago", Gabriel García Márquez.

"La montaña del alma", Gao Xingjian.

"La primera invación a Costa Rica, el cuartel Olvidado de Tucurrique", Rafael Jiménez.

"Salvo el crepúsculo", Julio Cortázar.

"Kathie y el hipótamo", Mario Vargas Llosa.

"El arte de amar", Erick Fromm.

"La fiesta del chivo", Mario Vargas Llosa

"La orquesta imposible", Jaime Gamboa.

"El viaje del elefante", José Saramago.

"Diario de un killer sentimental y Yacaré", Luís Sepulveda.

"Rayuela", Julio Cortázar (... algun día lo terminaré)

La foto la encontré aquí.


jueves, 31 de diciembre de 2009

Luna llena y año nuevo... tiempo de ahullar.

"Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo qué ocurre a continuación."
"Mujeres que corren con lobos", Clarisa Estes Pinkola.

Mi deseo de año nuevo para los lobos y las lobas de mi manada. La frase me la envío esta mañana Margarita: gracias amiga. Si no han leído a la Pinkola, búsquenla me gusta mucho. La foto la encontré aquí.






jueves, 24 de septiembre de 2009

Introducción a "Kathie y el hipopótamo"


“Soñar, escribir ficciones (como leerlas, ir a verlas o creerlas) es una oblicua protesta contra la mediocridad de nuestra vida y una manera, transitoria pero efectiva, de burlarla. La ficción, cuando nos hallamos prisioneros de su sortilegio, embelesados por su engaño, nos completa, mudándonos momentáneamente en el gran malvado, el dulce santo, el transparente idiota que nuestros deseos, cobardías, curiosidades o simplemente espíritu de contradicción nos incitan a ser, y nos devuelve luego a nuestra condición, pero distintos, mejor informados sobre nuestros confines, más ávidos de quimera, más indóciles a la conformidad.”


Introducción a "Kathie y el Hipopótamo", Mario Vargas Llosa.
La foto la tomé de aquí .


martes, 22 de septiembre de 2009

"De tan puro desorden va naciendo un orden"


Discurso del no método, método del no discurso, y así vamos.
Lo mejor: no empezar, arrimarse por donde se pueda. Ninguna cronología, baraja tan mezclada que no vale la pena. Cuando haya fechas al pie, las pondré. O no. Lugares, nombres. O no. De todas maneras vos también decidirás lo que te dé la gana. La vida: hacer dedo, auto-stop, hitchhicking: se da o no se da, igual los libros que las carreteras.
Ahí viene uno. ¿Nos lleva, nos deja plantados?

“Sans doute avait-il fièvre. Mais peut-etre
la fiebre permet-elle de voir et d’entendre
ce qu’autrement on ne voit et n’entend pas.”
Marguerite Yourcenar, Anna, Soror.

En el punto de vista de mi amigo sospecho una vez más esa seriedad que pretende situar la poesía en un pedestal privilegiado, y por culpa de la cual la mayoría de los lectores contemporáneos se alejan más y más de la poesía en verso, sin rechazar en cambio la que les llega en novelas y cuentos y canciones y películas y teatro, cosa que permite insinuar, a) que la poesía no ha perdido nada de su vigencia profunda pero que B) la aristocracía formal de la poesía en verso (y sobre todo la manera en que poetas y editores la embalan y presentan) provoca resistencia y rechazo por parte de muchos lectores tan sensibles a la poesía como cualquier otro.

Fragmentos de Salvo el Crepúsculo
y Sobre la Poesía de J. Cortázar.



jueves, 4 de junio de 2009

Nota al margen



Hace unos días encontré en la biblioteca de mi padre una edición de los sesentas del Popol Vuh. Está ilustrada con detalles de códices mayas realmente bellos. Mientras lo ojeaba me tope con esta anotación al margen. Aclaro que Montoya padre, hasta hace unos años, acostumbraba recorrer las compraventas josefinas de libros buscando ediciones o publicaciones que de otra forma son casi imposibles de encontrar. Por eso no me extraña hallar en sus libros ese tipo de anotaciones, cada vez que las encuentro no puedo evitar sentirme un poco voyerista y me pregunto a manos de quienes irán a parar mis libros.


jueves, 9 de abril de 2009

Ser niña no es lo mismo que ser niño.



Créditos de la foto aquí.

Los mayores no recuerdan lo que era ser niño.
Por mucho que digan lo contrario.
Ya no lo recuerdan, creedme.

Lo han olvidado todo.
Lo grande que les parecía el mundo entonces.

Lo difícil que podía resultar subir a una silla.

¿Qué sentían, al tener que mirar siempre hacia arriba?

Lo han olvidado.
Ya no lo saben.

Tú también lo olvidarás.

A veces, los mayores hablan de lo bonito que era ser niño.

Incluso sueñan con volver a su infancia.

¿Pero con qué soñaban cuando eran niños?
¿Lo sabes?

Yo creo que soñaban con llegar a ser adultos por fin.

El Señor de los Ladrones.
Cornelia Funke.


lunes, 6 de abril de 2009

A la conquista de los lectores perdidos.

"A un joven no se le exige que esté viendo constantemente cine de autor. Puede gustarle Van Damme. Y en la literatura debería ser exactamente igual: para apreciar lo bueno también hay que leer lo malo". Y buscar, probar, equivocarse. "Encontrar el libro que cambie tu vida, tu autor favorito o el género que te gusta es como encontrar el amor. Es difícil y cada uno tiene que buscar cosas distintas"

CARMEN MAÑANA 03/01/2009, El País.
Ver texto completo aquí.


Créditos de la foto aquí.


En estos días leí "El señor de los ladrones" y "Corazón de tinta" de Cornelia Funke. Me hubiera encantado encontrarlos cuando empezaba a descubrir y a hacer mío el placer de leer. Todavía guardo con mucho cariño los libros de Martine, me encantaban las ilustraciones de Martelier. Luego vinieron: Julio Verne, Louisa May Alcott, Saint Exupery, José Mauro de Vasconcelos, Mark Twain, Las Mil y Una Noches, Carlos Luis Fallas, Marcel Pagnol, Charlotte Bronte, Agatha Cristhie, Tolkien, Gabriel García Marquéz, Vargas Llosa, Edgar Allan Poe, Borges y muchos más que me formaron como lectora.
Me identifico con el artículo que incluí al comienzo porque a esa edad, cerca de los 16, yo ya leía por placer y leía de todo. También es cierto que crecí viendo a mi papa con un libro en la mano y que siempre tuve acceso a los libros que me interesaban, pero no deja de ser curioso que así como no me puedo imaginar mi mesa de noche sin libros, no ocurra lo mismo con mis hermanas.

lunes, 16 de febrero de 2009

Ex libris A. Montoya


"Para aquel que roba, o pide prestado un libro y a su dueño no lo devuelve, que se le mude en sierpe en la mano y lo desgarre. Que quede paralizado y condenados todos sus miembros. Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia, y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca. Que los gusanos de los libros le roan las entrañas como lo hace el remordimiento que nunca cesa. Y que cuando, finalmente, descienda al castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman para siempre."

Inscripción en la biblioteca del monasterio de San Pedro en Barcelona.
"Una historia de la lecturam", Alberto Manguel.

Ja, ja, ja... se me salio lo macabro. Por si alguno piensa dejarse algun libro mío.

miércoles, 7 de enero de 2009

Del mar de los libros

La verdad dudo que a alguien le interese… pero bueno por aquí estuve navegando el año pasado. Empecé y termine con un poco de novela histórica que normalmente no me gusta, sin embargo, “La Catedral del Mar” me pareció muy interesante y las voces de las mujeres en el tiempo de la Colonia de la novela de Rosario Aguilar me cautivaron. A Bryce Echenique, lo descubrí el año pasado y me sigue gustando su sentido del humor. Talvez lo mejor fue haber vuelto a leer autores costarricenses contemporáneos: los cuentos de Heriberto Rodríguez y Rodrigo Soto son un verdadero placer.
Por lo demás fue un año con muchos altibajos en el que deje de leer durante varios meses y en el que, más de una vez, solo leí por inercia.

“El Imperio de los Dragones” Massimo Manfredi
“El Medico” Noah Gordon.
“La ruta de su evación” Yolanda Oreamuno.
“Las travesuras de la niña mala” Mario Vargas Llosa
“Cartas a mi madre” Ingrid Betancourt
“La suma de los días” Isabel Allende
“La niña blanca y los pájaros sin pies”, Rosario Aguilar
“La piel del cielo”, Elena Poniatowska
“La salamandra emplumada” Ronny Ugarte
“Un mundo para Julius” Bryce Echenique
“Emma” Jane Austen
“El Demonio y la señorita Prym” Coelho
“Floraciones y desfloraciones” Rodrigo Soto
“Las cosas que nunca te dije” Heriberto Rodríguez
“Mundicia” Rodrigo Soto
“Telémaco” Jessica Clark Cohen
“Historia de una gaviota y el gato que le enseño a volar” Luis Sepúlveda
“Canto de las guerras preventivas” Fernando Contreras
“Archipiélago” Heriberto Rodríguez
“Shangai Baby” Wue Hui
“Harry Potter and the Deathly Hallows” J. K. Rowling
“El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz” Bryce Echenique
“La Catedral del Mar” Ildefonso Falcones