Mostrando entradas con la etiqueta Kekos y kekas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kekos y kekas. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de abril de 2014

Sobre gamers, SL y sexismo.

Hace bastante que no escribo en este blog y me parece buena forma de desempolvarlo compartir un artículo que me envió hace unos días una amiga y la respuesta que le hice llegar.



El articulo que me envió Isabel se llama "Nosotras también jugamos",  de Elaine Marley y habla sobre muchos de los estereotipos que enfrentamos las mujeres que jugamos juegos de consola o en linea.

Esta es parte de mi respuesta:

"No se muy bien si mi comunidad puede considerarse puramente gamer porque tiene muchas mas facetas que las de un juego tradicional pero créeme que solo hace falta ir a aun salón de baile virtual para darte cuenta de que muchos de esos prejuicios están ahí... y ni se diga de lo que se ve en un salón de streepers o en un calabozo sado masoquista.  
La comunidad que a mi me parece mas cabronamente machista es la de los Goreanos que basan todo su juego de rol en las novelas de ciencia ficción de John Norman donde el orden social esta determinado no solo por el sexo sino también por la relación de tipo amo-esclava y se justifican en que este es el "orden natural".  Lo mas triste del caso es que muchas mujeres escogen entrar al juego y ser Kajiras, es decir esclavas sexuales, por que saben que así sus amos se encargan de todas sus necesidades económicas y sociales dentro del juego. Mas triste todavía saber que hay gente que en RL también intenta vivir bajo los mismos preceptos.
Una de las comunidades con las que suelo jugar es de tipo medieval y es interesante ver que a pesar se ser un sistema de origen evidentemente masculino el mayor porcentaje de iniciados del grupo son mujeres, mas de 2 tercios del grupo. No solo son el grupo mas grande, sino que aprenden mas rápido, son mejores estrategas y mucho mas solidarias como grupo.  De hecho son pocos los hombres que entran y se quedan en el grupo pienso que porque no les cae bien enfrentarse a tanta mujer y perder... cosa por la que todos pasamos. Los que generalmente se quedan son los esposos o compañeros de algunas de esas mujeres, es más he visto casos en los que las parejas llegan juntas y después de 2 o 3 entrenamientos solo ellas se quedan.
En fin, el articulo me hizo pensar en muchos de los mecanismos sociales que veo cotidianamente en SL. Ahí definitivamente ves lo mejor y lo peor del mundo virtual que, según mi perspectiva no es mas que el reflejo, sin muchos tabúes y frenos sociales, de vuestra realidad cotidiana."

martes, 13 de marzo de 2012

De kekos y kekas


No es curioso que mi último post aquí coincida justo con la época en la que nacio mi avatar.  Aun hoy, la pregunta sigue siendo la misma. ¿En que consiste el juego?

"Pitágoras y Rosalinda" 


La noche comienza a despedirse en una isla de ambiente mediterráneo: hierba apenas movida por la brisa, florcillas rojas (amapolas, quizá), cipreses, pinos, olivos, un camino zigzagueante hecho con piedras blancas que sube hacia un templete sin techo que descansa sobre una loma cercana. El cielo, repleto de estrellas, hace un momento era negro-tinta china, pero de a poco se fue poniendo azul marino y ahora parece vino tinto y han aparecido unas nubes que se desplazan muy rápido, formándose y deshaciéndose permanentemente en nuevas y caprichosas formas.
Sobre una columna truncada está sentado Pitágoras Scribe, sabio avatar. No hace nada, descansa; medita tal vez, con la mirada fija en donde debería estar el horizonte –que aún no se ve porque el mar sigue confundiéndose con el cielo–, hacia oriente. Sabemos que Pitágoras es un avatar sabio no por el nombre, ni porque pinte canas o las arrugas surquen su piel (no las tiene, no lo surcan), lo sabemos porque su cuerpo ha sido construido con armonía, le rodea un aura suavemente luminosa y todo él transmite paz.
De repente, una nubecita de vapor blanco aparece al pie de la loma. Se mueve nerviosa de aquí para allá, sube hasta el templete, cae rodando por un barranco, se hunde en el mar… Inquieta nubecilla que se materializa en un cuerpo gris, al que le va apareciendo el color de la carne (pálida carne), unas trenzas pelirrojas, unos ojos enormes azules y un vestido rosado con lunares blancos. Camina hacia adelante y rebota contra un capitel dórico, camina hacia atrás y se interna en el mar, sube volando unos metros pero cae, torpemente, en medio de una docena de florcillas rojas. Mira hacia arriba, mira hacia abajo, se mira hacia dentro… Sube corriendo el camino y se detiene ante el sabio.
–Hi, Pitágoras –dice.
–Hola, Rosalinda –le contesta éste.
Un colibrí multicolor, que vuela en rápidos y sorpresivos desplazamientos, se acerca a Rosalinda, la mira de frente y la asusta. Después, se pierde en un bosquecillo cercano.
–Hola –vuelve a decir tímidamente la chica–. ¿Te puedo hacer una pregunta?
–Claro –contesta el filósofo.
–Soy nueva, entré hoy… y tengo algunas dudas. ¿En qué consiste este juego? ¿Qué se puede hacer aquí?
–Este juego consiste en jugar a que eres esa muñeca y vives en este mundo. En cuanto a lo que se puede hacer… depende de tus fantasías.
–¿Mis fantasías?
–Puedes construir tu cuerpo y hacerlo cada día más parecido a como quisieras ser en la vida real. Muchos descubren que quieren ser bellísimos, y buscan ser amados; pero otros, monstruosos, persiguen ser aborrecidos. Hay quienes se convierten en animales y se mueven gobernados por sus instintos; otros, en entidades totalmente espirituales… y hasta celestiales, pueden llegar a volverse luz o caer en el abismo más profundo. Los hay que se construyen con forma de objetos y son felices cuando son usados. En fin, hay de todo… Cada avatar es un universo.
–Y todo eso… ¿para qué?
–Evidentemente, para realizar sus más profundos deseos, que les son dictados por sus sentimientos e inclinaciones: el que sueña con encontrar el amor lo encuentra. El que sueña con experimentar la pasión es arrebatado por ésta. El que busca sufrir sufre. El que fantasea con matar mata. Y el que quiere morir muere y resucita para volver a morir todas las veces que le hagan falta hasta que su hambre de muerte sea saciada.
Rosalinda está pensativa. ¿Qué quisiera ser ella? «¿Cuáles son mis fantasías?», se pregunta.
–Y tú, Pitágoras, ¿con qué fantaseas?, ¿qué es lo que buscas? En esa soledad, ¿a qué o a quién esperas?
El sabio permanece en silencio porque, aunque continúa sentado en la misma posición, mirando al este, ha dejado por un momento de escucharla. Y es que, mientras hablaban, el cielo se ha puesto rosado y el mar ha aparecido en todo su esplendor rompiendo en olas espumosas contra las rocas de la costa, estallando en reflejos multicolores y llenos de vida a medida que la vista se va alzando hacia el horizonte… y no quiere perderse la fiesta de la salida del sol.