viernes, 7 de octubre de 2016
jueves, 6 de octubre de 2016
La vida secreta de los baobads
"À la marge des règles du monde vivant, trois espèces de baobabs sont capables de se croiser entre elles. Cette sexualité interspécifique serait un mécanisme évolutif pour mieux s’adapter aux changements environnementaux." CIRAD
domingo, 18 de abril de 2010
Una minificción.

José María Merino
El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían perjudicar al bonsái. En primavera, una mañana, a la hora de regar, me pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo. En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros, que se alimentaban de los insectos. A finales de verano, escondida entre las raíces del bonsái, encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que comía los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de cazar los pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un homenaje al desaparecido. En uno de los tiestos, a lo lejos, hoy me ha parecido ver la figura de un mamut.
(en Días imaginarios, 2002)
jueves, 11 de febrero de 2010
Fractales y belleza

miércoles, 19 de agosto de 2009
Buscando el sol

Acabo de descubrir que Leonardo Da Vinci describió por primera vez el heliotropismo, que es el movimiento de algunas plantas, como los girasoles, que siguen al sol. Lo cual me recuerda esta frase suya: “La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y Dios.”
Créditos e la foto aquí.
sábado, 8 de agosto de 2009
Tiempo de aridez


miércoles, 17 de junio de 2009
Cosecha de montaña
Volcan Turrialba, créditos aquí.Creí perdida tu mirada clara,
Olvidado el alboroto rebelde de tu pelo,
el timbre de tu voz dormida,
y la premura de tus besos.
Hoy me sorprendió tu recuerdo amodorrado
bajo la calidez casi implacable del sol de montaña,
Me pareció escucharte en el silencio a voces del páramo,
Y sentí el insolente latigazo del viento cargado de semillas
llenas de memorias que se resisten a languidecer
bajo la sombra húmeda, siempre fría
y llena de promesas, que las seduce.
Del olor a hierba recién pisada, me llegaron mil reclamos
de nuevas aventuras y nuevos tributos pagados
en sabia, sudor y semen.
Me sorprendieron como si nunca los hubiera visto.
Me sorprendieron como si nunca hubieran sido míos
el privilegio de amar tus hojas verde, tus cañas bravas,
tus musgos tiernos, tus senderos sin principio ni final.
Y desperté, desperté recordando, para nunca olvidar,
que hay amores sin nombre ni patente
que solo son y por lo tanto crecen dulces
más salvajes, más libres y placidos
y a la vez más tenues, más sutiles y desdibujados
para quienes no descubren que al amor no siempre
le retoñan nombres de Adanes o Evas.
Hoy el amor me sabe más tierra, viento, sol y
nubes cargadas de aguas buenas para lavar el alma.
Hoy amor, me sabes montaña.
viernes, 30 de enero de 2009
Mandalas
Texto antiguo hindú.
viernes, 9 de enero de 2009
Un beso

martes, 30 de diciembre de 2008
Termina el año y comienza el verano.
“La primera ermita se construyó en 1837, en el paraje que se denominaba San Pedro de la Calabaza.
viernes, 12 de diciembre de 2008
lunes, 3 de noviembre de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
sábado, 23 de agosto de 2008
El beso de un ángel
Jorge Debravo
Grande es la sombra.
Yo la siento enredada en las manos
como una miel espesa.
Bajo la sombra no sabemos
si el camino se marcha o si regresa.
¡Ah, qué suaves son tus labios!
El beso que acabamos de atrapar es tierno y majestuoso
como un gran árbol con un follaje nuevo.
No me digas nada:
Yo te contaré que hay besos puros y torpes.
Algunos tan ligeros que casi no son besos.
Otros tan violentos
que los labios se abren y florecen en sangre.
A veces me siento triste
porque las piedras no tienen labios, ni besos, ni palabras.
¿Cómo sientes mis manos?
Las has estrechado con las tuyas
y las has acercado a tus pechos.
Desnudos y tibios
los he sentido aletear como pájaros vivos
debajo de mis manos.
Para tenerte siempre
cortaré todas las flores de corola grande
y te haré con ellas un lecho.
Quemaré todos mis recuerdos, cuando llegue la noche,
para que no te molesten las espinas.
Cuando te duermas -desnuda entre las flores-
soñarás que te besa castamente un ángel o un dios.
lunes, 18 de agosto de 2008
Tarde de domingo


















