

Este mail me lo envió mi amiga Griselda, con la indicación de publicarlo a nombre suyo. ¿Alguien tiene alguna otra teoría al respecto?
Créditos de la foto aquí.
"La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad de Toronto.
La respuesta de uno de los estudiantes fue tan "profunda" que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet.
Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).
Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:
En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo.
Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen.
Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él.
Por lo tanto, no se producen salidas.
En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones.
La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno.
Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una a la vez, podemos concluir que todas las almas van al Infierno.
Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno.
Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.
Hay dos posibilidades:
1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión desminuirán hasta que el Infierno se congele.
¿Qué posibilidad es la verdadera?:
El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido... dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar "¡Oh, Dios mío!
Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente."


Me gusto esta descripción que transcibo del blog de Iñigo Aguirre:
“Cada vez que intento replicar un plato de otra cultura siempre me cuesta muchísimo. Para no hacer la receta tal cual y permitirte variar un poco siempre hay que investigar, leer muchas recetas distintas y pensar en cuál es la esencia del plato: cómo tiene que saber, qué papel juegan los distintos ingredientes…En este caso es bien fácil. Estos rollitos son increíblemente buenos, las proteínas, como en la mayoría de los platos asiáticos, juegan un papel muy secundario a nivel de sabor. La carne de cerdo casi no se percibe y las gambas se notan de una forma sutil, pero aportan una nota estética fundamental para el rollito. Los protagonistas son los aromáticos y la salsa con los que lo acompañas. Las hierbas tienen que ser crujientes y hacer ruido al morder; y el arroz sirve de cubierto (para cubrir el ingrediente y usarlo como “intermediador” entre la ensalada y el que lo come) y los fideos ayudan a que algo tan ligero llene un poco el estómago.”
Créditos de la foto aquí.

Las segundas son las del templo de Kukúlcan en Chichén Itzá, sobre las de que cada equinoccio desciende con toda parcimonia la serpiente emplumada de los Mayas. Esas no las baje con elegancia de serpiente, ni con el agradecimiento de las de Warmiwañusca. Las baje sentada, de una en una, acompañando a una señora que tubo un ataque de pánico mientras el marido nos veía desde abajo con cara de que-vergüenza… jajaja…
Créditos de la foto aquí.
Créditos de la foto aquí.