jueves, 27 de noviembre de 2008
sábado, 22 de noviembre de 2008
Devaneos entre la luna y el sol
“Eclipse de soleil en pleine lune”.1907, Méliès.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Tu lágrima de ron

y es todo tan fugaz que es una curda,
¿Que les diré?... tal vez que así como algunos de mis amigos se encargan de mon éducacion sentimentale, otros lo hacen avec la musical.
Este tango es un clásico de Aníbal Troilo, cantado por el Polaco Goyeneche.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Mis nuevos protectores

Originarios de la China, los Perros Fu son símbolo de protección. Se usan como protectores de casas y lugares de trabajo. De acuerdo al Feng Shui estos guardianes deben que ser localizados a la entrada de del sitio a proteger. Puestos en la posición y forma correcta y recargados regularmente los Perros Fu protegerán la casa o negocio de toda energía negativa.”
jueves, 13 de noviembre de 2008
El Círculo de Baba
"No hizo más que esperarla: la besó y durmió al llegar y trazó un círculo de baba con un medical style. Y no dejó que nunca más sufriera: Sissí murió de hambre y vanidad... amar, amar y tuvo muerte lenta..."
"Sasha y Sissi y el Círculo de Baba", Fito Páez del disco "El amor después del amor".
Cuenta el mito que el Sapo vivía preocupado por la Serpiente. Mientras esta se moviera libremente, el Sapo, caería siempre vencido frente a ella. El Sapo echó mano de un recurso mágico, que funcionó de un modo desbastador. Hizo salir de su boca una baba con la que fue encerrando a la Serpiente en un círculo. Cada vez que la Serpiente intentaba pasar el borde, el Sapo escupía más baba, y la Serpiente, literalmente, rebotó siempre contra ese límite. Una vez encerrada ahí, se acomodó a vivir dentro del círculo que el Sapo le trazó.El final de la historia es siempre el mismo: la Serpiente, representante de lo nuevo, muere dentro del círculo que el Sapo, representante de lo viejo, le traza con su boca.Los mitos enseñan a través de narraciones que se mantienen en el tiempo porque contienen la misma estructura que la psiquis humana. Esta imagen tan fuerte y estructural que aparece representada en el mito del Sapo y la Serpiente es la misma que nos constituye como humanos.Para que alguien nazca, es preciso darle un lugar. Primero se le da un lugar de pensamiento, luego en la familia, en el espacio físico, en la sociedad. Se le da un nombre y se va construyendo en el una forma de pensar, una estructura.Un círculo donde habitar y dentro del cual moverse. Así va aprendiendo de Otro como es el mundo, lo que está bien y lo que está mal, lo que se debe y lo que no se debe, y fundamentalmente lo que se puede y lo que no se puede.Va aprendiendo como debe ser, como debe Ser para ser aceptado en el mundo de ese Otro. Para ocupar, en definitiva, lo que se nombra como Objeto de deseo del Otro.En épocas de crisis, como la actual, para la mayoría de las personas no es fácil atraer lo necesario al círculo. Y en este sentido la crisis aparece encarnando el doble significado que le dan los chinos a esta palabra: peligro y oportunidad. Peligro de que si nos quedamos dentro de los círculos que nos han trazado en muchos casos no podremos sobrevivir. Oportunidad en el sentido de que la crisis nos obliga a intentar salir del círculo, ampliar nuestro mundo y crear espacios propios... Pero para eso hay que desafiar al Sapo.Es bueno preguntarse dónde se oculta el sapo, ya que desde allí teje el círculo de baba en el que quedamos atrapados sin saberlo:Está en las creencias que creemos; en las creencias que nos frenan; en las creencias que desconocemos que creemos; en los mensajes de Otro que creemos propios; y en las construcciones mentales antiguas, inconscientes, que dirigen nuestra realidad actual, en todos los ámbitos de nuestra vida.
Lic. Elina Duprat
Autorretrato 2

“Aquellos que están muy atentos a las necesidades de los demás; tienden a desmedirse en el cuidado de los niños, parientes, amigos, siempre encontrado algo que debería ponerse en orden. Continuamente corrigen lo que consideran mal y gozan con hacerlo. Desean que aquellos a los que aman estén cerca de ellos.”
“Los Doce curadores y otros Renedios”, Dr. Edward Bach.