

La mirada suspicaz cuando nos encontramos frente al refrigerador era inevitable. Me permitió abrir la puerta, pero ahí termino la cortesía. Los dos íbamos tras lo mismo:
-Esas son mis aceitunas.
-No..... son las mías.
Les aclaro que mi hermano mayor y yo no tenemos 6, ni siquiera 12, tenemos muchos más años. Eso hacen las tías alcahuetas que sin importar la edad de los sobrinos (mi hermano y yo) nos siguen consintiendo como si efectivamente fuéramos un par de crios. Y es que lo que se hereda no se hurta y ella lo sabe. Los dos soñamos con las aceitunas negras peruanas, compartimos una o dos pero el resto son de consumo estrictamente personal.... jajajaja.
Gracias tía Maru.
La otra foto se coló por accidente. La encontré mientras buscaba una de aceitunas y me recordó las horas que pasamos de niños recogiendo conchitas para que los mayores nos prepararán las pastas mas exquisitas que recuerdo. Esa era legitima comida de campamento.
Estos videos de by Philip Scott Johnson ya me los habían enviado pero hace unos días los volví a encontrar. Me gusta mucho la forma en la que se enlaza los retratos de mujeres de estos grandes maestros en el segundo video. El primero es de autorretratos de artista, en particular me gusta la transformación y la expresión de Rembrandt. Me quedo con las ganas de ver retratos se hombres realizados por mujeres y por supuesto sus autorretratos, pero será en unas cuantas generaciones más. Luego hay quién se atreve a decir que eso de la desigualdad de género son ilusiones nuestras.